La agonía

solo quiero compartir un extracto de La serpiente de  la agonía de Thomas Mann:

Al pensar en todo el tiempo que ha existido el Universo resulta bastante insignificante el que comprende nuestro propio pasado. Sin embargo, al contemplar una vida concreta personal e íntima, nos perdemos por sus lejanos albores, y lo hacemos desde el aturdimiento y la ensoñación, como cuando dirigimos nuestra atención al despuntar de la humanidad y nos sorprende ver cómo el mismo fenómeno se da primero a pequeña y después a gran escala. En el caso del hombre tampoco podemos retroceder hasta el mismo origen de nuestros días, a cuando nacimos, ni a nada anterior, pues todo ello está entre tinieblas, y es anterior al despertar de nuestra razón y nuestra memoria, ya sea en un plano concreto o general. Pero desde que empezamos a hacer uso de la razón como recién llegados a la civilización, como ya ocurriese con lo humanidad en otro tiempo, comenzamos a aportar nuestro granito de arena, y de repente se despierta en nosotros una curiosidad y un anhelo que nos permite reconocerlo, una anidad para nuestra alegría y sorpresa, una unidad inmutable: se trata del concepto de la prueba, de que aparezcan ciertas formas sedientas, destructivas y desoladoras ante una persona disciplinada y que se somete a la autoridad, que cree en una honra y una felicidad sujetas a restricciones. Se trata de la exaltación de la paz que se ha alcanzado y que supuestamente ha de durar, cuando aparece la vida para acabar con esa construcción tan artificial y asentada; la exaltación del dominante que nos avasalla, de la llegada del dios extranjero, que fue el origen y el centro de todo. Y llega un momento en que un pueblo posterior se fija, de un modo muy simpático, en la adolescencia de la humanidad, pues nos embarga esa misma curiosidad ancestral ante semejante unidad.

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El surrealismo de Meredith Monk

(recomiendo leer mientras escuchan el video)

Todavía hoy hablar del arte fluxus es un tabú, y de hecho me siento atemorizado de inmiscuirme en este complejo espacio del arte.  Pero no puedo resistir no hablar del trabajo de Meredith Monk (Lima, 1942 – ).  Es una mujer tan sexy, culta y versátil: simplemente irresistible. Se graduó de Bel Canto y Artes

Monki2dramáticas, es directora de cine, compositora, coreógrafa, directora artística y hace unos años escribió una Ópera titulada “Atlas: opera in three parts” (la cual estoy bajando gracias a rapidshare) y bueno basta decir que tiene un Doctorado Honoris Causa por Juilliard School.

Tras observar uno de sus filmes: “Book of days” (1988) me queda claro su intención de desaparecer el tiempo, el “timelessness” que dibuja ciclos en la arena y que proyecta mediante la innovación de técnicas vocales y mezclando el “happening performance” del teatro, es decir convirtiéndolo en cine. En “Book of days” nos acercamos al mundo judío de la Edad Media  por el lente de un narrador del siglo XX y simultáneamente por uno medieval. Es así como el tiempo y la concepción del “antes” y del “después” se esfuman. Las protagonistas, una niña judía capaz de ver el futuro, y una anciana que vive en una cueva, que es capaz de ver toda la Historia de la humanidad.  La niña judía y la loca anciana huyen de la plaga que se expande por Europa y las persigue. He aquí el simbolismo: la dicotomía entre lo monstruoso, lo estéticamente reprochable; y lo milagroso y bello se  unen.

Esta implicación del tiempo en la película y para los judíos en general, acerca de concebir ciertos hechos históricos como factores determinantes para trazar una línea y empezar a contar los años realmente es maravillosa.  Se ajusta a un sentimiento muy actual, los judíos siempre fueron una minoría, y aunque ellos fijaran sus patrones para medir el tiempo, estuvieron bajo el dominio de otras tribus e imperios, por lo que terminaron optando por universalizar el calendario.

Si hay algo que me encanta de la concepción judía del tiempo es que el día empieza con la puesta del sol, con el nacimiento y la aparición de las estrellas. Evidentemente esto es una metáfora de cómo conciben la vida y el tiempo mismo.  La Torá dice :”y fue la noche y fue la mañana; el primer día”

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Meredith no usa partituras sino que ella enseña a los músicos a interpretar las composiciones y memorizarlas como parte del flujo artístico, del happening perfomance característico en su arte.  La crítica la ubica en la música avant-garde, pero esto es solo una etiqueta para establecerse en el mercado.monk2

Es curioso porque muchos pueden pensar que Meredith represemta la antítesis de la generación dionisíaca de la que es partícipe Boulez, pero no es así. Me parece que ambos discurren por las mismas vias, vías que  están ligadas a la música de las esferas, las vibraciones de los cuerpos y los planetas. Para lograr esto utiliza casi siempre el piano, y de vez en cuando algunas cuerdas. Su fin es una nueva armonía. Espero que esté con nosotros por mucho tiempo más.


este es un pedazo de Book of days  que me encantó



Pierre Boulez y la fuerza dionisíaca

entremés

            El hombre de ahora experimenta fuerzas vitales arrasadoras que nos acercan a la muerte, a la crisis y al caos. El culto cristiano y la espiritualidad se están transformando, y ya no proyectamos nuestros miedos construyendo templos ni realizando ritos a los dioses (al menos como los conocíamos porque existen dioses y ritos modernísimos, que es hacia donde apunta esta entrada). Nos encontremos conscientes de que nuestra fuerza creadora sea ajena a nosotros o no, todos aceptamos la idea de que las proyecciones divinas son la consagración o el epítome de nuestros deseos, miedos y desaciertos. Comenzamos el siglo XX en una crisis tremebunda. Asqueados por un lado de la moral victoriana, de las composiciones postrománticas, de un realismo con carestía de símbolos, y por otro, sedientos de guerra y muerte; nacen las vanguardias. La coyuntura lo había permitido, el siglo XIX, y en especial los postrománticos nos habían llevado a una crisis y era menester que el Ser Humano encontrara nuevas formas de expresar sus pensamientos. Había entonces  en las corrientes artísticas una parvedad por demostrar la alegría, el dolor y la angustia: y el nacimiento del psicoanálisis nos  augura  la venidera música intelectual y la eclosión del arte.

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Decidí elegir al compositor y director de orquesta francés Pierre Boulez (Montbrison, 1925 -) tras escucharlo dirigir a Anton Bruckner y porque escuchar sus composiciones me producen escalofríos y me embriagan. Los críticos académicos siguen siendo muy empedernidos en cuanto a interpretaciones musicales,  y  Pierre Boulez no escapó al festín tras su magnífica dirección de la octava sinfonía en Do menor de  Bruckner. Quizá porque muchos no le perdonaron su alejamiento de la Academia o que fuera discípulo del revolucionario Karlheiz Stockhausen. El hecho es que en Boulez encontramos un geniecillo de esos de los que nos habla Nietzsche en “El nacimiento del a tragedia” pues reúne muchas de las características de los Dionisos modernos.

 

Pierre Boulez, el dionisiaco, aparece en medio de la nada con sus polémicas sonatas para piano, viscerales y embriagadoras, pero sobre todo cerebrales.

Pierre Boulez, el apolíneo, nos ensaña nuevas formas estéticas y nos demuestra, que toda obra artística tiene una belleza inherente e intrínseca.

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Kant manifestaba que si bien es cierto, la estética busca ser ese puente entre la forma y el fondo, lo material y lo espiritual; ambas funcionan sin una razón pero con un propósito. Sin embargo,  el final es la creación en sí y el placer está en el “trabajo” o el placer producido por el “trabajo” o la “obra”.  

 

                Pues sí, Boulez me embriaga con sus trabajos, que pretenden ir más allá de la música dodecafónica (sistema de composición que utiliza los doce sonidos de la escala  sin establecer ningún tipo de jerarquía entre ellos) y está desarrollando lo que han llamado el serialismo integral. Es que realmente lo logra, cuando uno escucha Explosante-Fixe podríamos imaginarnos a las mujeres que suben en estado de éxtasis a las nevadas montañas en el Parnaso y realizan danzas y comen carne cruda en honor a Dionisos. A esto apunta la muy actual teoría de Walter F. Otto (1874-1958) acerca de la contradicción de Dionisos y la comprendo de esta manera y relacionándola con Boulez. Dionisos

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 (quien reencarna el placer y la sinuosidad, lo hace a la vez con la belleza y la forma) representa el

 hecho social en el que vive el Ser Humano de hoy (visible por medio de los artistas, en este caso por

 medio de Boulez) de la manifestación de alegría pero a la vez de un pánico tremendo al enfrentarse con la realidad y lo nuevo. Nosotros somos Las Bacantes, que huimos presas del pánico, un pánico atonal que se refleja en el caos. Dionisos ha llegado a las puertas de Tebas para condenar a los tebanos, y  se confronta con Penteo, quien encarna la pertinacia e intransigencia de los ignorantes, pues estamos sometidos al Logos.

Es esta desbaratada teoría la que nos demuestra la actualidad del conflicto dionisíaco y la creación en la oscuridad de la noche, de nuevas ideas que al amanecer ven confrontarse con la hipócrita vida de los “penteos” ….una vez más, tememos que nuestra mente nos acerque a la muerte o al caos, pues después de todo vivimos una crisis.

he aquí una composición de Boulez dirigida por él mismo: 

 



OFFRET SACRIFICATIO: LA APOTEÓSIS

Nattvardsgästerna Resuelto a pasar una buena tarde de domingo disfrutando de Nattvardsgästerna (Los comulgantes, 1962) y de paso analizar lo que es llamado la segunda entrega de la trilogía de Dios, de Bergman,  caí en la cuenta de algo. La sencillez atrapadora y el naturalismo con que se enfocan los hechos no son fortuitos o elaborados por cualquier mono de circo (de esos que proliferan hoy con sus juegos pirotécnicos en escena). De inmediato recordé el Ensayo que había dedicado Sontag a Persona y me llevó a una simple conclusión y un hilo conductor: Sven Nykvist y Andrei Tarkovsky.


No en vano Tarkovsky viajó a Suecia para dejar su legado y último trabajo en manos de Nykvist: Offret Sacrificatio. Ambos estaban llamados a consumar lo que una vez Sartre llamó el “surrealismo-socialista” de Tarkovksy. Comenzando por Ivanovo Detstvo, la cual no me canso de ver y es sin duda como escuchar la  sinfonía “Antar” de Rimsky-Korsakov, nos muestra la que podría ser una de las mejores actuaciones infantiles de la historia, Nikolai Burlyayev encarna a Iván, un explorador soviético comisionado a realizar expediciones en pleno campo alemán durante la guerra mundial. Cautiva la maravillosa fotografía de Vadim Yusov (de esas que nos hacen llorar un poco sin razón, en contraposición con una como la de The Transporter que reafirma la teoría de que el mundo está por acabar). Esto siempre ha sido una constante en el mundo ruso, y no se perdió durante la época soviética, la complejísima sencillez de su arte. Ivanovo-detstvoDesde los inicios, con la pintura de Rublev (el Giotto ruso), pasando por la escritura de Tolstoi, Dostoievksy, Turguenev, Chekhov hasta Pushkin, Pisarev, y el genial Pasternak; en la música desde Borodin, Mussorgsky, Rubinstein, Rimsky-Korsakov, Tchaikovksy, Rachmaninov, Glazunov, el genialísimo Prokofiev y ni qué decir de Shostakovich (el cual merece otro apartado) nos han demostrado sin duda alguna de que ni la belleza ni la “calidad” (por usar un término más moderno) van siempre de la mano con complejísimas estructuras o técnicas, lo que es curioso porque podría parecernos que el concierto para piano num. 3 de Prokofiev no es sencillo ni simple. Pero retomo la idea de la compleja sencillez. Creer que una poesía o un ensayo que está plagado de eufemismos y palabras que solo se encuentran en un diccionario Gredos son superiores o más profundos es una completa y asquerosa falacia. Algunos snobs intentan volver al barroquismo y hacerlo propio como una forma de diferenciación social. Eso es erróneo. Basta sentarse a escuchar el cuarto movimiento de la sexta sinfonía de Tchaikovksy para comprenderlo. La vida se nos muestra en palabras sencillas.

sven y andrei

¿Por qué Ivanovo Detstvo se implantó en 1962 en el Festival de Venecia dejando por fuera a magnas producciones de Godard, Kubrick o Pasolini? La respuesta, después de todo, parece tener coherencia. Jamás la realización plástica (o el lirismo) habían ido tan bien de la mano con la ingeniosa manera de abordar el mundo soviético. Nuevamente, La Poética, cala en nosotros, y nos demuestra, las cualidades del maestro.

En vista de que lena olinmis argumentos parecieran no tener conducción, me dedicaré a puntualizar algunas ideas concluyentes, más en forma de recomendación para relajar un poco los ojos y limpiar la cabeza de tantas ideas absurdas y pretenciosas que tiene la gente hoy  acerca de la concepción del arte y un poco acerca de hacia dónde podría encaminarse la reyerta.

La fascinación podría estar quizá en algo muy sencillo, volviendo a Sven Nykvist además. Cuando Offret Sacrificatio fue presentada en Cannes en 1986 la crítica tuvo que reinventar sus concepciones, sobre todo porque esta había roto de nuevo todos los registros convencionales (y algunos no tan convencionales pero clichés de por sí) del cine. Algunos cineastas inclusive cuestionaban si Tarkovsky era realmente un cineasta.

En Offrer nos encontramos a Alexander: un distinguido crítico de arte que festeja con su familia en casa de un amigo, cuando la guerra nuclear estalla. Alexander no hace más que caer de rodillas y orarle a dios, en quien nunca creyó.

Es precisamente la razón por la que Andrei necesitaba de Nykvist. (Habiendo trabajo en más de diez películas con Bergman y abordado exhaustivamente la dialéctica moralista y los problemas existenciales intelectuales, Nykvist vino a inmortalizar en hermosos cuadros, sencillísimos temas del alma rusa. Podemos ver en ella a un Tolstoi sumamente maduro o inclusive a un Aliosha Karamazov de Dostoievksy) Nykvist nos dona la luz, la técnica del color (inigualaboffretle en Fanny och Alexander), la naturalidad de los movimientos aunados a la grandeza del alma que Andrei nos dejó en su último suspiro, pues   terminó de editar la película mientras agonizaba de un cáncer. Offret Sacrificatio es por concluyente una muestra inigualable, de lo que a mi parecer debería o debe encaminarse el arte y la expresión humana Hoy, esto, si queremos respirar en esta  cultura engorrosa  a la que somos arrastrados.

(adjunto aquí un extracto de Offret)