OFFRET SACRIFICATIO: LA APOTEÓSIS

Nattvardsgästerna Resuelto a pasar una buena tarde de domingo disfrutando de Nattvardsgästerna (Los comulgantes, 1962) y de paso analizar lo que es llamado la segunda entrega de la trilogía de Dios, de Bergman,  caí en la cuenta de algo. La sencillez atrapadora y el naturalismo con que se enfocan los hechos no son fortuitos o elaborados por cualquier mono de circo (de esos que proliferan hoy con sus juegos pirotécnicos en escena). De inmediato recordé el Ensayo que había dedicado Sontag a Persona y me llevó a una simple conclusión y un hilo conductor: Sven Nykvist y Andrei Tarkovsky.


No en vano Tarkovsky viajó a Suecia para dejar su legado y último trabajo en manos de Nykvist: Offret Sacrificatio. Ambos estaban llamados a consumar lo que una vez Sartre llamó el “surrealismo-socialista” de Tarkovksy. Comenzando por Ivanovo Detstvo, la cual no me canso de ver y es sin duda como escuchar la  sinfonía “Antar” de Rimsky-Korsakov, nos muestra la que podría ser una de las mejores actuaciones infantiles de la historia, Nikolai Burlyayev encarna a Iván, un explorador soviético comisionado a realizar expediciones en pleno campo alemán durante la guerra mundial. Cautiva la maravillosa fotografía de Vadim Yusov (de esas que nos hacen llorar un poco sin razón, en contraposición con una como la de The Transporter que reafirma la teoría de que el mundo está por acabar). Esto siempre ha sido una constante en el mundo ruso, y no se perdió durante la época soviética, la complejísima sencillez de su arte. Ivanovo-detstvoDesde los inicios, con la pintura de Rublev (el Giotto ruso), pasando por la escritura de Tolstoi, Dostoievksy, Turguenev, Chekhov hasta Pushkin, Pisarev, y el genial Pasternak; en la música desde Borodin, Mussorgsky, Rubinstein, Rimsky-Korsakov, Tchaikovksy, Rachmaninov, Glazunov, el genialísimo Prokofiev y ni qué decir de Shostakovich (el cual merece otro apartado) nos han demostrado sin duda alguna de que ni la belleza ni la “calidad” (por usar un término más moderno) van siempre de la mano con complejísimas estructuras o técnicas, lo que es curioso porque podría parecernos que el concierto para piano num. 3 de Prokofiev no es sencillo ni simple. Pero retomo la idea de la compleja sencillez. Creer que una poesía o un ensayo que está plagado de eufemismos y palabras que solo se encuentran en un diccionario Gredos son superiores o más profundos es una completa y asquerosa falacia. Algunos snobs intentan volver al barroquismo y hacerlo propio como una forma de diferenciación social. Eso es erróneo. Basta sentarse a escuchar el cuarto movimiento de la sexta sinfonía de Tchaikovksy para comprenderlo. La vida se nos muestra en palabras sencillas.

sven y andrei

¿Por qué Ivanovo Detstvo se implantó en 1962 en el Festival de Venecia dejando por fuera a magnas producciones de Godard, Kubrick o Pasolini? La respuesta, después de todo, parece tener coherencia. Jamás la realización plástica (o el lirismo) habían ido tan bien de la mano con la ingeniosa manera de abordar el mundo soviético. Nuevamente, La Poética, cala en nosotros, y nos demuestra, las cualidades del maestro.

En vista de que lena olinmis argumentos parecieran no tener conducción, me dedicaré a puntualizar algunas ideas concluyentes, más en forma de recomendación para relajar un poco los ojos y limpiar la cabeza de tantas ideas absurdas y pretenciosas que tiene la gente hoy  acerca de la concepción del arte y un poco acerca de hacia dónde podría encaminarse la reyerta.

La fascinación podría estar quizá en algo muy sencillo, volviendo a Sven Nykvist además. Cuando Offret Sacrificatio fue presentada en Cannes en 1986 la crítica tuvo que reinventar sus concepciones, sobre todo porque esta había roto de nuevo todos los registros convencionales (y algunos no tan convencionales pero clichés de por sí) del cine. Algunos cineastas inclusive cuestionaban si Tarkovsky era realmente un cineasta.

En Offrer nos encontramos a Alexander: un distinguido crítico de arte que festeja con su familia en casa de un amigo, cuando la guerra nuclear estalla. Alexander no hace más que caer de rodillas y orarle a dios, en quien nunca creyó.

Es precisamente la razón por la que Andrei necesitaba de Nykvist. (Habiendo trabajo en más de diez películas con Bergman y abordado exhaustivamente la dialéctica moralista y los problemas existenciales intelectuales, Nykvist vino a inmortalizar en hermosos cuadros, sencillísimos temas del alma rusa. Podemos ver en ella a un Tolstoi sumamente maduro o inclusive a un Aliosha Karamazov de Dostoievksy) Nykvist nos dona la luz, la técnica del color (inigualaboffretle en Fanny och Alexander), la naturalidad de los movimientos aunados a la grandeza del alma que Andrei nos dejó en su último suspiro, pues   terminó de editar la película mientras agonizaba de un cáncer. Offret Sacrificatio es por concluyente una muestra inigualable, de lo que a mi parecer debería o debe encaminarse el arte y la expresión humana Hoy, esto, si queremos respirar en esta  cultura engorrosa  a la que somos arrastrados.

(adjunto aquí un extracto de Offret)



Anuncios

1 comentario

  1. El cine más profundo toma muchos caminos, y la “sencillez compleja” es el que prefiero. Se puede decir más solamente poniendo la cámara a rodar (claro, que lo haga alguien como Sven Nykvist) que volando entre carros que explotan. Mucho más. La pirotecnia oculta la falta de ideas -no siempre. Pero lo hace.


Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s