La agonía

solo quiero compartir un extracto de La serpiente de  la agonía de Thomas Mann:

Al pensar en todo el tiempo que ha existido el Universo resulta bastante insignificante el que comprende nuestro propio pasado. Sin embargo, al contemplar una vida concreta personal e íntima, nos perdemos por sus lejanos albores, y lo hacemos desde el aturdimiento y la ensoñación, como cuando dirigimos nuestra atención al despuntar de la humanidad y nos sorprende ver cómo el mismo fenómeno se da primero a pequeña y después a gran escala. En el caso del hombre tampoco podemos retroceder hasta el mismo origen de nuestros días, a cuando nacimos, ni a nada anterior, pues todo ello está entre tinieblas, y es anterior al despertar de nuestra razón y nuestra memoria, ya sea en un plano concreto o general. Pero desde que empezamos a hacer uso de la razón como recién llegados a la civilización, como ya ocurriese con lo humanidad en otro tiempo, comenzamos a aportar nuestro granito de arena, y de repente se despierta en nosotros una curiosidad y un anhelo que nos permite reconocerlo, una anidad para nuestra alegría y sorpresa, una unidad inmutable: se trata del concepto de la prueba, de que aparezcan ciertas formas sedientas, destructivas y desoladoras ante una persona disciplinada y que se somete a la autoridad, que cree en una honra y una felicidad sujetas a restricciones. Se trata de la exaltación de la paz que se ha alcanzado y que supuestamente ha de durar, cuando aparece la vida para acabar con esa construcción tan artificial y asentada; la exaltación del dominante que nos avasalla, de la llegada del dios extranjero, que fue el origen y el centro de todo. Y llega un momento en que un pueblo posterior se fija, de un modo muy simpático, en la adolescencia de la humanidad, pues nos embarga esa misma curiosidad ancestral ante semejante unidad.